miércoles, 22 de mayo de 2013

En la Oscuridad Star Trek **1/2

(Star Trek Into Darkness, EUA 2013) Clasificación México ‘B-15’/EUA ‘PG-13’
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

En los últimos treinta años, más de una vez se me ha acusado de ser trekkie (léase "treki"), es decir, fanático irredento de Viaje a las Estrellas. O Star Trek, como los distribuidores para México han dado en llamar a las dos películas más recientes de la serie cinematográfica que ya lleva 12 entregas en su cuenta. ¿Trekkie, yo?

En todo caso, aquí y ahora, Yo Acuso. Acuso al director J.J. Abrams, quien también estuvo a cargo del anterior episodio de la franquicia, en donde se reintroducía a los personajes que surcan la galaxia en busca de aventuras a bordo de la nave Enterprise, de ser un trekkie. Sí, estimado lector: J.J. Abrams es un trekkie que está usando su poder como timonel de las nuevas películas de Viaje a las Estrellas, para restregarnos su conocimiento y fascinación por esa serie. El resultado parece, en consecuencia, no un nuevo episodio sino una parodia.

Vea si no: los personajes de En la Oscuridad Star Trek (qué título “en Español” más mal escrito, por cierto) insisten, cada tercer diálogo y sin importar que las acciones ya lo muestran, en que el joven Capitán Kirk es un rebelde sin causa. O bien, cada vez que el Dr. McCoy aparece es para soltar alguna maldición y agregar que él es médico, no ingeniero, ni científico, ni explorador, etcétera. Si Scotty, Chekov y Sulu quieren hablar, es obligatorio que informen el porcentaje de vida que le queda a a)los escudos de la nave, b)los motores, c)los rayos de fotones o d)todo lo anterior. Y no se diga todas las veces que Spock y los demás tripulantes tienen que sacudirse de un lado para el otro en el puente de mando, entre chispas eléctricas, cuando el Enterprise recibe un disparo de los enemigos.

Hablando del enemigo, aunque aquí se llama John Harrison y es interpretado en forma muy enigmática por el británico Benedict Cumberbatch, quien luce su voz de barítono en cada línea, debo decir que ni en eso Abrams se molestó: si usted ha visto al menos una de las películas anteriores (no diré cuál, ya que los anuncios tampoco revelan el origen del malo), no tendrá problema para reconocerlo y adivinar el desenlace, que resulta una curiosa copia (homenaje, si usted quiere) a esa otra película, pero nunca tan impactante, ya que todo se resuelve en esta misma entrega y no queda nada para la siguiente aventura. Supongo que eso ya hubiera sido reciclaje descarado.

Ahora, no me malentienda, estimado lector. Todo lo anterior no me disgusta; al contrario: lo disfruté cual chamaco en matiné, porque, después de todo, las películas de Star Trek no son más que eso, buenos rellenos de matiné. Lo que de plano no entiendo y sí me molesta son dos cosas: la insistencia de Abrams por apuntar todas las luces del puente de mando hacia el lente de la cámara, encandilando al respetable, mientras en cada escena de ataques se mueren montones de gente, sin mayor consecuencia para la historia. Lo de las luces, puedo vivir con ello. Pero, ¿todos esos muertos anónimos?

Y no me vengan con que “sólo es una película”. No, señor. No soy un trekkie pero, con mi edad, he visto todas las de Viaje a las Estrellas en sus estrenos en cine. Me he divertido más o menos con cada una y nunca se me antojó poner una funeraria. O una tienda de focos.

viernes, 10 de mayo de 2013

Operación Escape **

(Escape From Planet Earth, Canadá/EUA 2013) Clasificación México ´A´/EUA ´PG´
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Dicen que cuando uno quiere quedar bien con todos, termina no quedando bien con nadie. Operación Escape es una comedia animada, dirigida por el canadiense Cal Brunker con un mensaje familiar bien establecido, apta para hijos, papás y mamás (FELICIDADES EN SU DIA) pero que termina presentando una historia demasiado simple para los adultos y chistes generalmente demasiado elaborados para los niños.


Gary y Scorch son dos hermanos que trabajan para la agencia espacial del planeta Baab. Scorch es el fortachón y apuesto héroe de mil batallas espaciales, seguidas en los noticieros de televisión por sus miles de admiradores. Gary, en cambio es el flacucho controlador de vuelo que coordina las misiones de Scorch, sentado frente a su computadora en la agencia espacial. Un buen día, Sorch decide embarcarse por su cuenta, sin Gary en los controles, a una misión que promete mayor fama y fortuna: una misión de rescate en el alejado planeta Tierra, mejor conocido como el Planeta Oscuro, ya que ningún extraterrestre ha regresado nunca de él. Naturalmente, lo que sigue es que Scorch se mete en problemas y Gary tiene que arriesgar su cómoda vida de escritorio para salvar a su hermano, demostrando de paso que en realidad es tan valiente como él.


Aunque la historia es bastante predecible, no es esto lo que le pesa a Operación Escape. Después de todo, acostumbrados al cine hollywoodense, la originalidad no es una de nuestras exigencias como público. El problema es que los conflictos presentados son en realidad muy sencillos, completamente digeridos para los niños pequeños, lo que deja a los niños más grandes y los adultos sin mucho qué masticar. Por otro lado, los chistes visuales son igualmente sencillos, mientras que los narrativos y hablados dependen de la experiencia y la capacidad de un público adolescente y adulto (el Área 51 donde se desarrolla la segunda mitad, breves perlas como “¡James! ¡Cameron!” o “¡Juan! ¡Gabriel!”). Y no es que los chistes para cada grupo de edad sean malos, sino que no son los suficientes a lo largo de la película, repartidos como están para cada generación, de modo que tanto chicos como grandes reciben una película incompleta.


De lo que hay que agradecer es el doblaje al Español, con Diego Luna como Gary y José María Yazpik como Scorch. Afortunadamente los textos en nuestro idioma no se van por la reciente moda de tropicalizar en exceso los diálogos, como ha ocurrido con otras películas supuestamente infantiles pero que abusan de eufemismos como “no manches”, “qué poca” y otras lindezas. Luna y Yazpik, con sus voces, crean personajes que se ajustan muy bien a las imágenes presentadas, nunca usan expresiones fuera de lugar o fuera del público meta, familias, en este caso. Gary es un buen padre de familia y Scorch es un buen tío para el hijo de Gary. Con una historia tan sencilla, afortunadamente nadie cayó en la tentación de manchar la poca sustancia para ir por la risa fácil.

domingo, 5 de mayo de 2013

Iron Man 3 ***1/2

(EUA/China, 2013) Clasificación México ´B´/EUA´PG-13´
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Será el sereno, pero yo voy a ver películas de superhéroes esperando (más o menos), lo que recibí (más o menos), en Iron Man 3. Diversión, historia interesante, personajes simpáticos, malos antipáticos con un plan jalado de los pelos para apoderarse del mundo, rescates para estar al borde del asiento, tal vez una o dos buenas peleas… ¿ya dije diversión? Para mí, esa es la clave del éxito de cintas como ésta. Si no divierte, ni para qué verla.

Iron Man 3 resulta una mejora a la serie, después de la cansada Iron Man 2, donde por fórmula se pusieron mal las cosas con la novia Pepper (Gwyneth Paltrow) y el amigo Rhodes (Don Cheadle) para Tony Stark (Robert Downey Jr.) que, para colmo, tenía que pasársela enfundado en su traje de Iron Man para pelear con un ejército de robots, por lo que no veíamos a Downey Jr. la mayor parte del tiempo y sólo oíamos su voz, con cortes de imagen a su cara, supuestamente adentro del traje. Tal vez la diferencia está en la elección de dejar descansar al director de las dos primeras, Jon Favreau (quien además hace el papel de Happy, el guarura de Stark) y pasar la batuta a Shane Black, que escribió y dirigió esta tercera entrega, al parecer con la consigna de corregir el rumbo a partir de evitar los baches de la anterior entrega.

Tony Stark sigue siendo el genio que se gana la vida diseñando y vendiendo armas al ejército estadounidense, mientras intenta conjugar su labor como el superhéroe Iron Man, con su vida privada, como pareja de Pepper quien, además de dirigir la compañía de Stark, se ha mudado a su casa y le exige más tiempo fuera del traje de metal. Por si fuera poco, los hechos ocurridos unos meses antes en Nueva York, donde Iron Man y los Vengadores enfrentaron una invasión extraterrestre (Los Vengadores, EUA 2012) tienen a Tony, comprensiblemente, en un estado de ansiedad creciente.

Afortunadamente la especialidad del escritor y director Shane Black parece ser convertir en divertidos (para nosotros, al menos) a los personajes al borde del abismo: Black escribió Arma Mortal 1 y 2 (1987 y 1989), con Mel Gibson y El Ultimo Boy Scout (1991), con Bruce Willis. Además, en 2005 dirigió al propio Downey Jr. en la comedia de intriga Kiss Kiss Bang Bang, así que no sólo está familiarizado con los personajes extremos sino también con lo que Downey Jr. puede hacer con esos personajes prácticamente tumbados del burro.

En esta ocasión, Stark enfrenta la amenaza de El Mandarín, un terrorista que coloca bombas por aquí y por allá, buscando desestabilizar a los Estados Unidos. En un arranque de rabia, Tony le canta el tiro derecho al Mandarín por televisión nacional, lo cual desencadena una persecución a lo largo y ancho del país, con Tony entrando y saliendo de su cada vez más maltrecha armadura. De este modo, podemos ver a Tony, es decir, a Downey Jr., lucirse durante una buena parte de la película, tanto en sus discusiones con su novia Pepper, como enfrentándose en persona al Mandarín y sus compinches o bien, intercambiando planes con un valiente chamaquito genio, que bien podría ser un pequeño Tony Stark en potencia, con todo y su chispa para ser contestón.

Esta decisión de mostrar más a Tony está manejada de manera muy creativa ya que el director Black sigue teniendo a Iron Man, es decir, al traje de Iron Man, en pantalla mientras Tony hace de las suyas en la persona de Downey Jr. Especialmente efectiva resulta esta presencia duplicada en la batalla final contra la gente de El Mandarín, donde vemos a Downey Jr. y a Don Cheadle correr de un lado para el otro, mientras echan bala y se dicen “de cosas”, para lucimiento de ambos actores y de paso abundando en la entrañable confianza que se supone existe entre ambos personajes y que no se había visto en las dos primeras partes. Y no me extraña, recordando la filmografía de Black tanto como guionista o también como director. Su fuerte está en las relaciones entre los personajes principales y sus ingeniosos intercambios de palabras, que nunca son condescendientes y que sí sirven para aderezar la acción, con un humor bastante cáustico (véase a Mel Gibson y Danny Glover en Arma Mortal, o a Downey Jr. y Val Kilmer en Kiss Kiss Bang Bang, no estrenada en México, hasta donde recuerdo, pero disponible en las tiendas de video y en la red, por supuesto).

Otra muestra de este estilo de Shane Black para manejar a sus personajes y sacarle jugo a sus actores y que merece mención aparte, está en la aparición de Sir Ben Kingsley, que aquí muestra al menos dos facetas tanto de su personaje como de sus habilidades histriónicas y en ambas nos deja con la boca abierta, por dos razones distintas.

En Iron Man 3, una constante en las secuencias de acción es la dimensión humana. Me parece que Shane Black hace justo lo correcto al colocar a sus personajes centrales como personas de carne y hueso, junto con otros secundarios y extras, en medio de todos los efectos especiales que, como ya es costumbre a estas alturas, no tienen pierde. Particularmente emocionante me resultó la secuencia donde Iron Man se encarga de la tripulación de cierto avión y, literalmente, me hizo aplaudir, junto con el resto del público en la matiné en que la ví.

Tony Stark regresará, nos avisan los créditos finales. Mire, si la siguiente aventura es tan divertida, emocionante y sin mayores pretensiones, justo como Iron Man 3, aquí lo esperaremos. Al borde del asiento.

sábado, 4 de mayo de 2013

May The Fourth... Be With You

Pues sí, nuevamente estamos en ese día de Mayo en que conmemoramos la histórica batalla de... La Guerra de las Galaxias. Y para celebrar este 4 de Mayo, aquí tienen Hardware Wars, que ostenta el dudoso honor de ser la primera parodia de Star Wars.

jueves, 25 de abril de 2013

Iron Man 2 **

(2010, EUA) Clasificación México ‘B’ / EUA ‘PG-13’
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Ah, justo cuando las cosas se empezaban a poner divertidas, Jon Favreau, el director de Iron Man, pensó que podía ser bueno darle un Pepe Grillo a Tony Stark. Y aunque en Iron Man 2 están prácticamente los mismos elementos que en su predecesora, también lleva el lastre de la conciencia, el remordimiento y, de paso, de las excesivas escenas de acción y balaceras, repletas de efectos especiales, que hacen mella en la personalidad y chispa que nos había gustado tanto en Iron Man.

El punto más alto de la primera película fue el desenfado con que Tony Stark se movía por la vida, aún en los momentos de mayor peligro para él y para los suyos. Y los suyos, a saber, su secretaria Pepper Potts y su amigo militar James Rhodes, no tenían otra más que encogerse de hombros, seguirle la corriente y correr detrás de Iron Man. O delante de él, dependiendo de dónde viniera la amenaza. En esa primera película, la constante es la diversión, a pesar del entorno.

En la segunda parte, como mandan los cánones hollywoodenses para las trilogías, las cosas se deben poner feas antes de que mejoren, así que para Tony sus amigos se convierten en la encarnación de lo que debe salir mal. Pepper Potts (la bella y relajada Gwyneth Paltrow) ya no aguanta a Tony porque... pues porque no le hace caso. Y James Rhodes (Don Cheadle ganando pa´ la renta) se pone al tú por tú con Tony, echando mano de una de sus armaduras porque... pues porque tampoco le hace caso. A ver, a ver. ¿Pues qué cambió en Tony? La verdad es que nada. Sigue siendo el mismo caprichoso de antes. Sus dos amigos decidieron, de la nada y al unísono, que Tony necesita ser regañado.

Mientras tanto, la película opta por lo mismo y el villano (un revivido Mickey Rourke) esta vez es alguien que viene del pasado para vengar los pecados del padre de Tony. Sin deberla ni temerla, Tony enfrenta esta amenaza, recibe estoicamente los sermones del malo, los de sus amigos y en medio de balazos, explosiones y largas secuencias de efectos especiales dibujadas y animadas, lo que resta personalidad a la historia, hace lo que puede para mantener encendida la chispa del buen humor en Iron Man 2. No me lo regañen, hombre.

Iron Man ***1/2

(EUA, 2008) Clasificación México ‘B’ / EUA ‘PG-13’
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

He aquí lo que debe ser una película de superhéroes. Interesante, emocionante, con excelentes imágenes y, sobre todo, muy divertida. Me dicen que Iron Man, la película, está basada en una historieta muy popular en los Estados Unidos desde mediados de los 1960s. Como nunca leí esos libritos, no puedo decir si la adaptación al cine les hace justicia o los supera. Pero no es necesario: Iron Man es un filme de aventuras que se sostiene muy bien por sí solo.

Dirigida por el actor y director Jon Favreau (Elf - El Duende, 2003), Iron Man nos presenta a Tony Stark, un exitoso diseñador y empresario de la industria de la guerra que, como dicen, por azares del destino se ve forzado a utilizar sus habilidades (y eventualmente su dinero) para crear una armadura hecha a su medida, que convierte prácticamente todo su cuerpo en el arma personal soñada: con la armadura, además de protegerse de cualquier proyectil, Tony Stark puede disparar balas y rayos destructivos. Y lo mejor de todo, al menos para quienes gustamos de Superman: puede volar.

El mayor acierto de la película es su personaje central. Interpretado por Robert Downey Jr., Tony Stark empieza como un cuarentón millonario súper consentido, caprichoso, vicioso y egoísta. Y aunque lo suyo es diseñar y vender armas de guerra, lo cierto es que Tony no nos cae mal, con todos sus defectos. Al contrario, Downey Jr. nos da un Tony Stark del que todos quisiéramos ser amigos. Por ello, cuando llega el momento de la verdad, que en este tipo de películas requiere que el protagonista cambie todo en lo que creía y deje atrás su pasado, no nos duele, al contrario, aplaudimos el hecho de que Tony Stark no cambie realmente. Seguirá con sus caprichos y sus vicios, seguirá construyendo y vendiendo armas pero con un agregado: ahora él mismo es el arma perfecta, gracias a su armadura. Tanto así, que cuando la prensa lo bautiza como Iron Man, Tony se emociona con la idea y asume por todo lo alto su nuevo papel: ahora ser un superhéroe.

Cuando la mayoría de las películas de superhéroes de los últimos veinte años insiste en darnos personajes atormentados, que optan por el azote personal a la hora de luchar por la justicia, es reconfortante encontrarse con Tony Stark. El es Iron Man, primero, porque puede y, segundo, porque se divierte horrores.

jueves, 18 de abril de 2013

Oblivion: El Tiempo del Olvido **1/2

(Oblivion, EUA 2013) Clasificación México ´B´/ EUA ´PG-13´
Calificaciones ****Excelente ***Buena **Regular *Mala

Seguramente usted recuerda WALL-E, esa película futurista de Disney-Pixar (EUA, 2008) en que un pequeño robot está solo en la Tierra, limpiando todo el cochinero que dejamos los humanos a lo largo de los siglos, haciendo el planeta inhabitable, por lo que eventualmente tuvimos que irnos al espacio mientras el incansable WALL-E limpia que te limpia, esperando nuestro regreso. Básicamente esa es la premisa inicial de El Tiempo del Olvido. Tom Cruise es un técnico de mantenimiento que, excepto por su joven jefa, está solo en el planeta, asegurando que sigan funcionando las máquinas que limpian la Tierra, después de una devastadora guerra global que obligó a la humanidad a mudarse a Titán, una luna de Júpiter. Para una película que originalmente se llama "Olvido", es curioso que contenga tantas cosas que nos remiten no sólo a WALL-E, sino a otras cintas de ciencia ficción.

Instalados en el año 2077, empecemos por lo bueno, que no es poco. El mayor atributo de El Tiempo del Olvido, dirigida por Joseph Kosinski (TRON, El Legado, 2010) es cómo se ve. Todo lo que se muestra en pantalla se ve bastante real: ciudades devastadas (Nueva York, para no perder la costumbre) y cubiertas de tierra; océanos secos, con barcos enterrados en el lecho marino; interminables planicies áridas; cielos claros, cielos tormentosos; una Luna destrozada en el cielo nocturno, consecuencia de la guerra con fuerzas extraterrestres. En lo que queda de mar, se levantan unas gigantescas torres que extraen el agua para eventualmente llevarla a Titán, según nos explica en una narración inicial Jack, el personaje de Tom Cruise, que se dedica a mantener funcionando las extractoras y por lo visto tiene mucho tiempo libre para pasearse entre las ruinas de Nueva York, recolectando objetos de interés, como libros y discos. Jack se mueve en un pequeño avión y ya en tierra usa una moto que sale del avioncito, permitiendo a Cruise prestar a su personaje sus gustos y habilidades en estos vehículos de alta velocidad. Resulta que una buena parte del día, Jack tiene que andar de aquí para allá reparando los destrozos causados por algunos extraterrestres humanoides que quedaron en el planeta después de la guerra y que son bastante latosos, pero nada más.

Cuando JACK-E no está echando mecánica o coleccionando reliquias, regresa a su base, un departamento de lujo, montado sobre una torre junto al mar, con unas vistas preciosas y donde lo espera su también preciosa supervisora, una joven británica que todos los días dirige a Jack a su misión, tanto fuera como dentro del departamento. Y es que, ya que ellos dos son los únicos humanos en el planeta, pues es natural que la supervisora le haya echado el ojo al mecánico y para su suerte es igualito a Tom Cruise. En reciprocidad y ahí supongo que hay que darle el crédito a Sally, la supervisora a control remoto de la misión, Jack también es atraído por su jefa y todos contentos.

Y ahora lo malo que, la verdad, no resulta realmente malo sino más bien flojo y a veces, de plano, sin sentido, dependiendo del punto de vista y de qué tanta ciencia ficción usted haya visto y leído antes de El Tiempo del Olvido. Desde luego, el que una película recuerde a otra en sí mismo no es malo pero, en este caso, desde la ya mencionada WALL-E, prácticamente cada secuencia nos trae a la mente alguna otra película o al menos nos deja con la sensación de que eso ya lo habíamos visto. Esto distrae bastante a ratos, además de que cada vuelta de tuerca o revelación en realidad pertenece a historias ya contadas antes. Es prácticamente imposible discutir estas referencias o copias sin soltar la sopa sobre la trama, por lo que no lo haré aquí. Baste, por lo pronto, decir que gracias a una de estas referencias es que tenemos en pantalla a la bella Olga Kurylenko, esa joven actriz francesa de origen ucraniano que avanza en su carrera a pasos agigantados y a quien usted seguramente recuerda por Hitman, Agente 47 (2007) y 007 Quantum (2008).

Y la verdad, ya como mero entretenimiento, las dos horas que dura estuve tentado a empezar a cantar en voz alta los títulos de las películas que iba recordando pero, como de costumbre, me ganó la decencia y me mantuve en silencio. Aunque no resisto dejarlo, estimado lector, con esta pregunta, si ya la vio o para cuando la vea: con tanta tecnología para viajes interplanetarios y para extraer los recursos de la devastada Tierra, ¿por qué tiene que haber humanos, mucho más limitados que las máquinas que vemos, sacudiéndoles el polvo y causando rencillas entre las dos únicas mujeres del planeta, que para mejorar el asunto, son unas chamaconas que están como quieren? Por más que lo pienso, sólo encuentro una respuesta: para que salga Tom Cruise.